Tarta De Café

Ojeando el libro de Alma de "Objetivo: Tarta Perfecta", encontramos esta tarta de café que me apeteció probar.
No es que me considere demasiado cafetera, pero hay que reconocer que el olor a café recién hecho es uno de los olores más ricos que hay.
Su sabor es muy suave, por lo que gusta a todo el mundo.








Ingredientes:

  • Para el bizcocho:


- 175 ml. de aceite de oliva suave
- 200 gr. de azúcar moreno
- 3 huevos
- 175 gr. de harina
- 2 cucharaditas de levadura 
- 2 cucharadas de café soluble mezcladas con 4 cucharadas de agua caliente
- nueces picadas

  • Para el almibar:
- 1 tacita de azúcar
- 1 tacita de agua
- 1 cucharadita de café soluble


  • Para el relleno:
- 300 gr. de azúcar glas
- 300 gr. de mantequilla en pomada
- 1 cucharadita de café disuelta en una cucharadita de agua



Preparación:

Precalentamos el horno a 180º.
Engrasamos y enharinamos el molde.
Mezclamos la harina con la levadura y lo tamizamos.
Ponemos en la batidora el aceite, el azúcar y los huevos y  batimos hasta que este todo bien integrado.
Le añadimos la harina, poco a poco, y sin dejar de batir.
Cuando este la mezcla homogénea. Añadimos entonces el café disuelto en el agua.
Echamos las nueces picadas, reservando un puñado para la decoración,  y removemos con una espátula.
Horneamos durante unos 40-45 minutos o hasta que al pincharlo con una brocheta salga limpia.
Dejamos reposar 5 minutos y desmoldamos.
Enfriamos en una rejilla.

Ponemos en un cazo el azúcar, el agua y la cucharadita de café. Removemos.
Lo llevamos al fuego y en cuanto empiece a cocer, lo retiramos.
Dejamos enfriar.

Preparamos el relleno batiendo el azúcar junto con la mantequilla a alta velocidad hasta que consigamos que la mezcla doble su volumen y nos quede una masa cremosa.
Añadimos entonces el café disuelto en agua y lo integramos bien.
Lo metemos en una manga pastelera con una boquilla grande, ayudándonos de una espátula.

Montamos la tarta dividiéndola en tres partes.
Con ayuda de una brocha de silicona mojamos con almíbar la primera parte de bizcocho dejando un dedo alrededor sin empapar. De esta manera, si nos pasamos, esta zona seca lo absorberá.
Rellenamos con la manga.
Colocamos la siguiente capa de bizcocho y presionamos un poco, con el fin de que el relleno se reparta bien.
Mojamos de nuevo con el almíbar.
Rellenamos con la manga.
Colocamos la última capa de bizcocho y volvemos a mojar con el almíbar.
Con el resto del relleno cubrimos toda la tarta ayudándonos de una espátula. Tendremos cuidado de dejar una capa muy fina para que no resulte demasiado empalagosa, pero procurando tapar todas las imperfecciones que pudiera tener.
Terminar la decoración con el puñado de nueces picadas espolvoreadas por encima.



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